Por Luis Rodríguez Tamayo

@luchovoltios

Nos enfrentamos a grandes retos frente a la privacidad de los datos personales en el mundo del internet. Nada es privado,  es el título de un documental que está en la parrilla de Netflix. Lo más relevante del documental fue el acceso que tuvo Cambridge Analytica a los datos de millones de usuarios de Facebook.
Cambridge Analytica, compañía privada que combinaba la minería de datos y el análisis de los mismos, hizo parte de una estrategia en las elecciones de presidente de Estados Unidos y el famoso brexit.
Conocer el perfil de los usuarios, sus preferencias políticas, lo que compran, dónde van de paseo y hasta a qué le daban un “like” o me gusta sirvió de plataforma para el diseño de una gran estrategia publicitaria que se reflejó en las urnas.
Hoy día nuestros datos están en miles de servidores. Hasta el servicio de domicilios sabe cuáles son nuestros gustos gastronómicos, cada cuánto pedimos algo, a dónde lo deben llevar.
Igual sucede con los servicios de transporte. Mediante algoritmos saben el punto de partida inicial que regularmente es nuestra casa u oficina. Nuestro rostro aparece en el perfil, los teléfonos y comentarios que se hacen en las aplicaciones.
En Facebook hasta podemos encontrar publicados pantallazos de algunos clientes de estos servicios de rutas que hacen a centros comerciales, eventos y hasta moteles. En resumen todo lo que se sube a las diferentes plataformas es sujeto a que sea público.
El panorama es bastante complejo porque hay firmas dedicadas a la comercialización de bases de datos como teléfonos, direcciones de correos y otro tipo de información. Por eso no es extraño que recibamos llamadas de entidades bancarias diferentes a donde tenemos nuestras cuentas de ahorro o corriente. Además, a nuestros correos personales llega información diaria de todo tipo con promociones y en muchos casos son “troyanos”que buscan acceder al manejo remoto de nuestros dispositivos.
Todo esto, sumado a las famosas  cookies, que son archivos que crean los portales de internet que visitamos. A través de las cookies se guarda la información de la navegación y esta información es aprovechada para dirigir a los usuarios sobre sus preferencias.
Si por ejemplo buscas comprar zapatos en un portal específico cuando entras a otro seguramente te aparecerá publicidad tipo pop-up o ventana emergente donde buscan inducir a la compras de diferentes productos.
Alejarse de las redes es casi que imposible. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que cada vez que en un portal se colocan los datos personales, incluyendo nuestro documento de identidad debemos saber de antemano que esa información está sujeta a que caiga en las manos equivocadas o un sinnúmero de servidores.

Esta columna también puedes leerla en los siguientes medios:

https://diariolalibertad.com/sitio/2019/08/09/nada-es-privado/

http://zonacero.com/opinion/nada-es-privado-132095

https://www.rptnoticias.com/2019/08/05/opinion-nada-es-privado/#more-57238

http://noticiascartagena.co/2019/08/05/nada-es-privado/