Por Luis Rodríguez Tamayo

@luchovoltio

Uno de los mayores objetivos de los influenciadores en las redes sociales es lograr la verificación de sus cuentas. Es sin duda también el principal reto para los Community Managers al asumir el manejo de las redes personales o empresariales.

Esto implica que si Twitter o Instagram “autoriza” la tilde azul en sus cuentas les permite tener un mejor Know how y por ende mayor reputación en la red social de su preferencia. Sin embargo, ante la decisión de Twitter, la lista de espera por la verificación es bastante larga.

En consecuencia las personas públicas como cantantes, políticos, referentes sociales y empresas, universidades, clubes y marcas tendrán que esperar aún más por el “chulito” azul en sus cuentas.

El proceso de autenticación fue suspendido porque Twitter verificó una cuenta perteneciente a una persona que organizó una marcha racista en Estados Unidos. Esto generó miles de críticas en todo el mundo contra Twitter.

Ante este panorama la red social expidió la siguiente comunicación: “Reconocemos que hemos creado esta confusión y es necesario que la resolvamos”, indicaron en un comunicado publicado esta tarde en la cuenta Twitter Support

Twitter explicó nuevamente que la verificación es un sello que le aporta validez a la cuenta, es decir que un usuario puede estar seguro que con quien interactúa es de un personaje real y no ficticio.

Lo que ahora revisa Twitter en esta pausa es cómo evitar que la verificación de las cuentas no sea interpretada como un indicador de importancia, teniendo en cuenta que muchas que están autenticadas no necesariamente pertenecen a personas influyentes en esta red social.

El gran problema  y a la vez el reto de twitter es que en el imaginario colectivo de los usuarios de esta red social todos aquellos con la cuenta verificada tienen un “peso” adicional para influenciar.

Por parte siguen las opiniones encontradas frente a la decisión de Twitter de permitir mensajes hasta de 280 caracteres.

Expertos señalan que en algunos idiomas de manera más corta se pueden expresar ideas, pero en otros no. En idiomas como el japonés, chino o coreano con un solo carácter se puede entregar más información que en lenguas como el español, portugués o francés.

Un estudio realizado por Twitter reveló que el 9% de los tuits en inglés alcanza los 140 caracteres y el 0,4% en japonés. La mayoría de los tuits en japonés sólo tienen 15 caracteres frente a 34 en inglés.

Por otra parte hay quienes señalan  que al aumentarse a 280 caracteres los usuarios pierden la capacidad de síntesis. Los mensajes tendrán una extensión innecesaria y además se volverá más complicado leerlos por completo por asuntos de tiempo.

Los que defienden la ampliación señalan que en muchas ocasiones los mensajes cortos eran ambiguos y se generaba confusión. Al pasar a 280 caracteres se pueden entregar más datos. Más de tecnología en www.luchovoltio.com

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